© UTE Chiclana Gestión Básica - 2007
La oficina para las Áreas de Gestión Básica pretende comprender y canalizar una demanda social que configuraba el territorio de un modo distinto a los modelos de ocupación de la ciudad tradicional, dando paso a la ciudad difusa. Esta problemática no puede ser abordada de forma ordinaria debido a la magnitud del desarrollo constructivo al margen de la legalidad urbanística que existe en Chiclana. Estas parcelaciones sujetas a la transformación territorial, que suponen en su conjunto la ordenación de 1.744.854 Hectáreas, o lo que es lo mismo, más de un 45 por ciento del suelo urbano, reciben el nombre de Áreas de Gestión Básica (AGB). A partir de ahora, las AGB pasarán a formar parte del día a día de la actividad municipal para procurar la actualización de necesidades, infraestructuras y recursos.
Por tanto, la figura de las AGB es la respuesta del PGOU ante una problemática de una complejidad social y territorial extraordinaria, que aportará la definición de unas reglas elementales de ordenación y gestión urbanísticas para amplias zonas del territorio en las que la realidad construida se ha impuesto a la legalidad urbanística.

La regularización de este suelo susceptible de mejoras significa que casi la totalidad de la ciudad volverá a construirse y, esta vez, bajo criterios de calidad, modernidad y racionalidad. Todos los chiclaneros serán beneficiarios de forma directa o indirecta de las mejoras urbanísticas que se van a acometer en los próximos años, ya que no sólo se hará una regulación administrativa, sino que se implantarán numerosas infraestructuras que atenderán a las necesidades de las nueve zonas que conforman las AGB y, por consiguiente, a la totalidad de la ciudadanía.
Estas zonas de suelo urbano ajenas a la normalización son, además, una práctica que lamentablemente se ha generalizado en las últimas décadas. Tanto las pequeñas poblaciones como las grandes urbes han sufrido un desarrollo constructivo que no ha ido parejo a la implantación de infraestructuras y servicios que permitan la habitabilidad. A tenor de esta problemática se han llevado a cabo, sin éxito, varios intentos de resolver el conflicto adoptando medidas de carácter territorial, infraestructural y relativos a las condiciones de vida. La oficina para las AGB de Chiclana trabajará para resolver de forma integral y definitiva todos estos problemas que se han generado en la ciudad por esta práctica inadecuada. En los próximos años el municipio sufrirá una actualización sin precedentes que tendrá como punto de inflexión la implantación de la buena práctica administrativa, lo que también servirá de ejemplo a otras instituciones y núcleos poblacionales.